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TABLA DE AUTORES Y POEMAS

Anónimos 11 de febrero de 1977, Madrid
Números
Poesía numérica
Acertijo matemático
Problema matemático
Canción de rueda
Poesía con cuentas
Rimas del número Pi
Espejo del no
Ars poética
Cacería mitológica
Persecución
Tiro al blanco
El collar de los enamorados
As contas do gabián
Acuña, Manuel Nocturno a Rosario
Alberti, Rafael 1, 2, 3
El angel de los números
A la divina proporción

A la línea

Poemas a viva voz
Los ángeles colegiales
Al movimiento
Alonso, Dámaso Insomnio. Hijos de la ira
Los contadores de estrellas
Andreevich Voznesenskii, Andreï Balada parabólica
Araguas, Vicente Poema
Aresti, Gabriel Defenderé la casa de mi padre
Aute, Luis Eduardo Cálculo
Baskhara Un quinto de enjambre de abejas
Blanco, Alberto Teoría de la luz
Blanco Amor, E Vrau
Canzón de berce
   
Becquer, G. A. Rimas
Borges Este el último día de la espera
Elogio de la sombra
Bukowski Poema
Castilla, Leopoldo Teorema del solitario
Celaya, Gabriel Multiplicación
Así se escribe la ciencia
Conde, Carmen Límite
Espronceda, José Canción del pirata
Felipe Azofeifa, Isaac Lección sobre el átomo
Fernández, Millôr Poesía matemática
Fuertes, Gloria Autovio
La gallinita
Doce cerditos
Números comparados
El burro en la escuela
Palabras y números
Como se dibuja una bicicleta
García Lorca, Federico Claro de reloj. Primeras canciones
Eco del reloj. Suites
La selva de los relojes. Suites
La aurora. Poeta en Nueva York
San Miguel. Romancero gitano
Nueva York. Oficina y denuncia. Poeta en Nueva York
La monja gitana. Romancero gitano
Después. Poesía varia
 
Gentile, Enzo R. El algebrista
Gerrado Diego A,EME,O, ERRE.
Gil de Biezma, J De vita beata
Girondo, Oliverio Cansancio
Golmayo, Manuel Adivinaza
Gómez de la Serna, Ramón Greguerías
Gómez, Emilio P. El vértice del cielo es esa nube
González, David Matemáticas
Guinda, Ángel Sistema de ecuaciones
Goytisolo, José Agustín La mejor escuela
Hernández, Cayetano Fábula
Khayyan, Omar XV y XXVI
Korsi, Demetrio Visión de Panamá
Lindon, J. A. Un recordatorio positivo
Lope de Vega Un soneto me manda hacer Violante
Machado, Antonio Recuerdo infantil

Mal Lara,  Juan de

Imitación del epigrama 51, libro 3º de Marcial
Mariño, María Suma total
Martinez Conde, Ricardo Poema
Munárriz, Jesús Teorema natural
Munguía, Erendina Ellos
Neruda, Pablo Oda a los números (Odas elementales)
Nieto, R Regla mnemotécnica para  el número  pi
Perich C., Danny El glotón
Pexeguiero, Alfonso ¿Serán os cisnes que volven?
Pimentel, Luis ¿Tú qué sabes?
Río Sánchez, José del Examen de estadística
Salinas, Pedro Escorial II
La voz a ti debida
Soddy, Frederic Pueden besarse los labios, dos a dos.
Storni, Alfonsina El dulce daño
Szymborska, Wislawa El número Pi (ver 1)
El número Pi (ver 2)
El número Pi (ver 3)
El gran número
Un terrorista: Él observa
Unamuno, Miguel de Canción de rueda
Valle Inclán, Ramón María del Por el Sol se enciende mi verso retórico
Rosa métrica
Velázquez (1988) Soneto
Verón, José Balada de los números
 
Virgilio Libro segundo de las Geórgicas
Zorrilla, José Corriendo van por la vega

Anónimos

11 de febrero de 1977, Madrid

Siete días sin escribirte y fue a causa del dolor.

Perdí todos los días, todos los planetas.
Me despojé del último recuerdo,
sólo tu cuerpo florecido entre mis dientes,
sólo tu cuerpo de paloma mensajera
despedazado por la verdad,
por las matemáticas del desorden.
El dolor me hizo bien,
también es un entretenimiento,
un lujo del amor,
una muralla más.
Volemos sus cimientos.
Inventemos la nada, el hombre necesita espacio.
No hay que temer,
la locura,
está con nosotros. Hueco final,
horda de los amantes.

INDIO GRIS Revista semanal por Internet

Números

De los números naturales

>sólo pocos se destacan,

particularmente notables

que a otros números opacan.

Números primos, cuadrados perfectos

son ejemplares singulares

de numerales selectos,

de inolvidables propiedades.

>Y entre los números importantes

>no soy yo la excepción,

>seguro que me has visto antes,

>pero ahora adivina quién soy.

Pues si mi propia raíz cuadrada

>a mí mismo me restan,

por una gracia solo a mí reservada

el resultado es justo treinta.

Poesía numérica

Porque no faltan beli.....3
que a estafar acostumbra..2
hacen con estos cuita.....2
el oficio de los bui......3
¡Cuántos chalecos fia.....2
y pantalones medi.........2
que luego han sido pedi...2
y nunca han sido paga.....2!
Es dura verdad, no arras..3
a decir que en ambos mun..2
hierven rencores profun...2
en contra de nuestros sas.3
Vienen a nuestros merca...2
baratísimos vesti.........2
por los franceses vendi...2
y por nosotros compra.....2

Acertijo matemático

Dime, si eres entendido,

esto como puede ser:

ni tres son menos que cuatro

ni dos son menos que tres;

dos son tres si bien se advierte,

tres son cuatro si se mira,

cuatro seis y de esta suerte,

seis son cuatro sin mentira.


Problema matemático

Un ladrón, un cesto de naranjas,

del mercado robó

y por entre los huertos escapó;

al saltar una valla,

la mitad más media perdió:

perseguido por un perro,

la mitad menos media abandonó;

tropezó en una cuerda,

la mitad más media desparramó;

en su guarida dos docenas guardó.

Vosotros, los que buscáis la sabiduría.

Decidnos:

¿cuántas naranjas robó el ladrón?.

CÓRDOBA: Escuela del Califa. Año 355 de la Hégira

Canción de rueda

Dos y dos son cuatro,

cuatro y dos son seis,

seis y dos son ocho,

y ocho dieciséis,

y ocho veinticuatro,

y ocho treinta y dos,

¡ánimas benditas,

me arrodillo yo!


Poesía con cuentas

- ¿Qué te cuentas?

- Que tengo que hacer estas cuentas.

- Lo que tú tienes es cuento.

- Vaya, perdí la cuenta al hablar.

- Me aburro de tanto contar.

- Pues cuenta un cuento.

- Conmigo no cuentes.

- Entonces, cuenta estos versos.

- Déjame ver... así son nueve.

- Al llegar a diez está completo.

 

Rimas del número Pi

Cuenta las letras de cada palabra y obtendrás, cifra tras cifra , las del número Pi

 

En Inglés (31 cifras):

Nor I, even I would celebrate

In rhymes inapt, the great

Inmortal Syracusan, rivaled nevermore

Who in his wondrous lore,

Passed on before,

Left men his guidance

How to circles mensurate A.C. Orr

En francés (31 cifras):

Que j´aime à faire apprendre un nombre

utile aux sages!

Inmortel Achimède, artiste ingénieur,

Qui de ton jugement peut prider la valeur?

Pour moi, ton problème eut de pareils avantages.

En alemán (24 cifras):

Wie o dies!

Macht ernslich so vielen viele Müh

Lernt immerhim, Jünglinge leichte Verselein

Wie so zum Beispiel dies dürfte zu merken sein

 

Espejo del no

nunca nada nadie

nadie nunca nada

nada nadie nunca

nunca nadie nada

nada nunca nadie

nadie nada nunca

 

 

Ars poética

 

estupefacto acto

teorema oh poema

artefacto exacto

exacto artefacto

poema oh teorema

acto estupefacto

 

Cacería mitológica

Aunque es breve la vida del conejo

y un lustro hace dos siglos en su historia,

habrá por lustros conejil memoria

de lo ocurrido en el Molino Viejo,

cuando, como dirá dona Coneja,

bajó Diana a cazar en Fuente Vieja.

En pámpanos se escriban, si no en bronces, 

con plumas de perdiz, si no buriles,

los nombres de las muchas que entre miles dieron su vida por la Diva

entonces, plumadas y pilosas bestezuelas

blanco a sus tiros, blandas a sus muelas.

Ciento y veinte cabezas daba el cupo

de las piezas al cabo recogidas,

y de patas por siempre quietecidas

contó trescientas quien contarlas supo:

pues que Mercurio, terminado el día, 

en contar y contar se entretenía.

De cuántos picos acalló la muerte,

ni de cuántas orejas sordecieran,

números no diré, que ociosos fueran

tras los que dijo ya mi canto fuerte:

que Minerva en la escuela dió manera

de que los pueda calcular cualquiera.

 

Persecución

La paz del verde valle,

el aire fresco y grato,

el rumor de una fuente,

el gorjeo de un pájaro,

nos hace que olvidemos

que entre silvestres flores

la lucha por la vida

forja dramas atroces:

Saltando entre matas,

seguido de un perro,

a su madriguera

volaba un conejo.

Con doscientos saltos

se verá seguro

y lleva cincuenta

de adelanto al chucho.

-¡Corre, corre, corre!...

¡Rápido, conejo!

Tú das cuatro saltos

mientras tres da el perro:

Mas ¡ay! desdichado,

justo es tu temor:

cuanto tú en tres saltos

hace el perro en dos.

¡Oh, intrigante caso!

¡Oh, destino incierto!

¿Podrá o no salvarse

el débil conejo?

 

Tiro al blanco

Por presumir de certero

un tirador atrevido

se encontró comprometido

en el lance que os refiero:

Y fue, que ante una caseta

de la feria del lugar

presumió de no fallar

ni un tiro con la escopeta,

y el feriante alzando el gallo

un duro ofreció pagarle

por cada acierto y cobrarle

a tres pesetas el fallo.

Dieciséis veces tiró

el tirador afamado

y al fin dijo, despechado

por los tiros que falló:

Mala escopeta fue el cebo

y la causa de mi afrenta,

pero ajustada la cuenta

Nl ME DEBES Nl TE DEBO.

Y todo el que atentamente

este relato siguió

podrá decir fácilmente

cuántos tiros acertó.

 

El collar de los enamorados

  

Un collar se rompió mientras jugaban

dos enamorados,

y una hilera de perlas se escapó.

La sexta parte al suelo cayó,

la quinta parte en la cama quedó,

y un tercio la joven recogió.

La décima parte el enamorado encontró

y con seis perlas el cordón se quedó.

Vosotros, los que buscáis la sabiduría,

decídme cuántas perlas tenía

el collar de los enamorados.

 

As contas do gabián

Un gabián no ceo
de pombas contou un cento
-¡Non son cen!- a coruxa berrou-
Se sumas as que están
máis tantas como son
máis metade das que están
e metade da metade das que son
contigo, gabián, as cen pombas ván.

 

Acuña, Manuel
Nocturno a Rosario

Que hermoso hubiera sido

vivir bajo aquel techo,

los dos unidos siempre

y amándonos los dos;

tú siempre enamorada,

yo siempre satisfecho,

los dos una sola alma,

los dos un solo pecho,

y en medio de nosotros

mi madre como un Dios!

Alberti, Rafael
1,2, 3

1,2,3

soy un pez

4,5,6

gallo o pez

como gustéis

7

Ni pez ni gallo

vete.

El ángel de los números

Vírgenes con escuadras

y compases, velando

las celestes pizarras.

Y el ángel de los números,

pensativo, volando

del 1 al 2, del 2

al 3, del 3 al 4.

Tizas frías y esponjas

rayaban y borraban

la luz de los espacios.

Ni el sol, luna, ni estrellas,

ni el repentino verde

del rayo y el relámpago,

ni el aire. Sólo nieblas.

Vírgenes sin escuadras,

sin compases, llorando.

Y en las muertas pizarras,

el ángel de los números,

sin vida, amortajado

sobre el 1 y el 2,

sobre el 3, sobre el 4 ...

A la divina proporción

A ti, maravillosa disciplina,

media, extrema razón de la hermosura,

que claramente acaba la clausura

viva en la malla de tu ley divina.

A ti, cárcel feliz de la retina,

áurea sección, celeste cuadratura,

misteriosa fontana de mesura

que el Universo armónico origina.

A ti, mar de los sueños angulares,

flor de las cinco formas regulares,

dodecaedro azul, arco sonoro.

Luces por alas un compás ardiente.

Tu canto es una esfera transparente.

A ti, divina proporción de oro.

 

A la línea

A ti, contorno de la gracia humana,

recta, curva, bailable geometría,

delirante en la luz, caligrafía

que diluye la niebla más liviana.

A ti, sumisa cuanto más tirana,

misteriosa de flor y astronomía,

imprescindible al sueño y la poesía,

urgente al curso que tu ley dimana.

A ti, bella expresión de lo distinto,

complejidad, araña, laberinto

donde se mueve presa la figura.

El infinito azul es tu palacio.

Te canta el punto ardiendo en el espacio

A ti, andamio y sostén de la Pintura.

Poemas a viva voz

No sé si el faro incendia aún las horas

del triste odiar la Trigonomtría,

si en tus zapatos duerme todavía

la arena de las playas salvadoras.

 

Si en las algas y espumas rodadoras

trina el Latín con  la Fisiología,

si el alto lavadero en que te urgía

el placer solitario, rememoras.

 

No sé si vas despierto o vas dormido,

en pecado mortal sobrecogido,

a comulgar sin fe cada mañana.

 

No sé, no sé…Mas sé que tu locura

Fue hacer del mar tu sola asignatura,

Alumno al sol que de la mar se ufana

 

Los ángeles colegiales

Ninguno comprendíamos el secreto nocturno de las pizarras

ni por qué la esfera armilar se exaltaba tan sólo cuando la mirábamos.

Sólo sabíamos que una circunferencia puede no ser redonda

y que un eclipse de luna equivoca a las flores

y adelanta el reloj de los pájaros.

Ninguno comprendíamos nada;

ni por qué nuestros dedos eran de tinta china

y la tarde cerraba compases para al alba abrir libros.

Sólo sabíamos que una recta, si quiere, puede ser curva o quebrada

y que las estrellas errantes son niños que ignoran la aritmética

Al movimiento

A TI, donaire alado, forma en vuelo,
Raudo volumen que la luz reanima
y en el movible espacio determina
la paralela sombra de su anhelo.

A ti, persecución, múltiplo en celo,
círculo en fuga, aljaba y jabalina;
rebelión de lo extático y divina
dinámica arcangélica del cielo.

A ti, soplo contrario a lo imposible,
perpetua agilidad, tallo flexible,
sangre en tensión, feliz musculatura.

La vida de la vida es promoverte.
Tu victoria, la muerte de la muerte.
A ti, libertador de la Pintura.

 

Alonso, Dámaso
Insomnio

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).

A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,

y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros o fluir blandamente la luz de la luna.

Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.

Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,

por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,

por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.(...).

Dime, que huerto quieres abonar con nuestra podedumbre?

¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,

las tristes azucenas letales de tus noches?

Hijos de la ira


Los contadores de estrellas

Yo estoy cansado.

Miro

esta ciudad

- una ciudad cualquiera –

donde ha veinte años vivo.

Todo está igual.

Un niño

inútilmente cuenta las estrellas

en el balcón vecino.

Yo me pongo también...

Pero él va más deprisa: no consigo

alcanzarle:

Una, dos, tres, cuatro,

cinco...

No consigo

alcanzarle: Una, dos...

tres...

cuatro...

cinco...

 

Andreï Andreevich Voznesenskii

 

Balada parabólica

El destino, como un cohete, vuela parabólicamente,
casi siempre atravesando las tinieblas y formando un arco iris.
Hubo una vez un pintor rojo como el fuego, Gaugin,
bohemio, y antes, en el pasado, agente de bolsa.
¡Para entrar principescamente al Louvre,
                                                  viniendo de Montmartre,
hizo
     un viaje a través de Java y Sumatra!
Partió, olvidándose de la locura del dinero,
del cacareo de las mujeres, del bochorno de las academias.
Él superó
     la ley de la gravitación.
Los maestros se carcajeaban detrás de sus jarros de cerveza:
<<La línea recta es más corta, la parábola más abrupta,
¿no es mejor, acaso, copiar los follajes del paraíso?>>

Pero él partió en un cohete rugiente
a través del viento que le arrancaba los faldones y las orejas.
¡Y al Louvre vino a dar no por la gran puerta,
sino en una parábola
               que furiosa
                         atravesó el techo!

Cada quien va hacia su verdad, según su audacia,
el gusano por un hueco, el hombre por una parábola.
Vivía una muchachita en el piso vecino.
Habíamos estudiado y pasado juntos los exámenes.
¿Hacia dónde partí yo?
                    ¡Y el diablo me llevó,
entre las pesadas y equívocas estrellas de Tbilisi!

Perdóname esta parábola idiota.
Un garfio glacial en una entrada sombría…
¡Oh, cómo crujías en el universo oscuro,
ligera y recta como la flecha de una antena!

¡Y yo vuelo y vuelo,
               buscando posarme en tierra-
sobre tus señales heladas.
Qué difícil nos resulta esta parábola…!

           ¡Barriendo reglas, pronósticos, parágrafos,

el arte, el amor

y la historia toman vuelo

por una pista parabólica!

Los chanclos se oscurecen en la primavera siberiana.

. . . . . . . . . . . . .

¿Y acaso, después de todo, la línea recta es más corta?

Araguas, Vicente

Poema

Baixas agora pola corazón

do drama: no espello retrovisor

as lágrimas (con que apagar o lume)

os rostros (da derrota)

as luces (dos derradeiros embarques

para nunca a Citerea).

Porque neste intre os flashes dos fotógrafos

iluminan unha chea

de zapatos en pirámide, lazos

con que cubrir tantos anos baldeiros.

E na ambulancia viaxan

os restos do naufraxio

nun derradeiro esforzo, tartarugas

domésticas, lentas e non obstante seguras.

De Río Matinal (2000)

 

Aresti, Gabriel
 Nire aitaren etxea



 defendituko dut.  

Otsoen kontra,

sikatearen kontra,

justiziaren kontra,

defenditu

eginen dut

nire aitaren etxea.

Galduko ditut

aziendak,

soloak, pinudiak;

galduko ditut

korrituak,

errenteak,

interesak,

baina nire aitaren etxea defendituko dut. (...)

Defenderé

la casa de mi padre

Contra los lobos,

contra la sequía,

contra la usura,

contra la justicia,

defenderé

la casa

de mi padre.

Perderé

los ganados,

los huertos,

los pinares;

perderé

los intereses,

las rentas,

los dividendos,

pero defenderé la casa de mi padre. (...)

 

Aute, Luis Eduardo

Cálculo

"Sólo dos

palabras y sobran cuatro

cinco

seis

 

nueve".

Luis Eduardo Aute

Comentario al poema Cálculo.-

Cuando leemos el número 4, son seis las palabras recorridas y, en consecuencia sobran cuatro para quien sólo pretendía decir "dos palabras". Al avanzar: cinco, seis .. Continúa creciendo y simultáneamente designando al número de palabras "que sobran". Hay dos huecos después para unos ausentes "siete" y "ocho" previos al "nueve" final, cifra que de esta forma continúa la serie creciente de palabras "superfluas" y es a su vez la suma total de las que intervienen en el ejercicio poético. (Emilio P Gómez)

 

Baskhara

Un quinto de un enjambre de abejas

se posa sobre una flor de kadamba;

un tercio, sobre una flor de silindha.

Tres veces la diferencia entre los dos números voló a las flores de un kutuja,

y quedó una sola abeja que se alzó por el aire,

igualmente atraída por el grato perfume de un jazmín y un pandamus.

Dime tú ahora, mujer fascinante,

¿cuál era el número de abejas?

 

 

Blanco,Alberto

Teoría de la luz

La paradoja de nuestro pensamiento

consiste en que -al igual que la luz exhibe una doble naturaleza:  

Por un lado, es como un tren de ondas

y, por el otro, como un río de partículas.  

Así, nuestro pensamiento contiene en sí mismo

dos posibilidades paradójicas infinitas:  

Crecer hasta ocupar todo el espacio

y llegar -como las ondas de un estanque-

a cubrir la inmensidad de la mente;

O reducirse hasta ocupar el espacio mínimo

como un arduo foco reconcentrado

en su naturaleza particular.  

La brillantez de esta micra imposible es 10 que vemos;  

La claridad de este inmenso espacio vacío es donde vemos;  

Pero la verdadera paradoja somos nosotros: los que vemos

 

Blanco Amor, E
Vrau

O sol todas as mañás

seus 40º torxa,

e reconta o paspallás

sete moedas na súa gorxa.

Bailan con fidalgo empaque

palleiros de miriñaque.

Poemas galegos.

 

Canzón de berce.

(...)

Heiche dar, meu meniño, unha nube branca

que para ti teño gardada na arca.

Si me durmes pronto tamén che darei

os catro cabalos dos fillos do rei,

as sete estreliñas do carro dos celos

e as lúas noviñas que gardo nos seios,

un galo que baila e un año que canta,

un arbre de zucre e un anxo de prata,

un mar pequerrecho que teño escondido

con cen mariñeiros de branco vestidos...

(...)

Canción de cuna

(...)

Te daré, mi niño, una nube blanca

que para ti tengo guardada en el arca

Si duermes pronto también te daré

los cuatro caballos de los hijos del rey,

las siete estrellitas ...

 

 

 

 

 

 

 

Becquer, G. A.
Rimas IV (...)

Mientras la humana ciencia no descubra

las fuentes de la vida,

y en el mar o en el cielo haya un abismo

que al cálculo resista,

mientras la humanidad siempre avanzando

no sepa a do camina,

mientras haya un misterio para el hombre,

¡habrá poesía!

(...)

Borges

Este el último día de la espera

Zeus no podría desatar las redes

de piedra que me cercan.

He olvidado los hombres que antes fui;

sigo el odiado camino de monótonas paredes

que es mi destino. Rectas galerías

que se curvan en círculos secretos

al cabo de los años ( ... )

Elogio de la sombra

No habrá nunca una puerta. Estás adentro

y el alcázar abarca el universo

y no tiene ni anverso ni reverso

ni externo muro ni secreto centro.

Bukowski

Poema

A un cerezo yo subí
donde cerezas había
yo cerezas no cogí,
y cerezas no dejé.
¿ Cuántas cerezas hallé?

 

Castilla, Leopoldo

Teorema del solitario

Tomemos una cifra imaginaria

cero

y un hombre imaginario

uno

el cero no existe

pero él cree que sí

el dos se queda siempre

en

uno

el uno existe

pero nadie le cree.